Prepara deliciosos tomates cherry al horno con queso tipo feta, ajo y especias. Una receta fácil, rápida y llena de sabor mediterráneo.
Preparación
El horno se precalienta a 200°C.
Los tomates cherry se lavan y se secan bien. El ajo se pela y se corta en láminas finas o se deja entero para un sabor más suave.
En una pequeña bandeja o fuente de cerámica se coloca el bloque de queso en el centro. Alrededor se distribuyen los tomates cherry. Por encima se añade el ajo.
Se riega todo generosamente con aceite de oliva, procurando que parte de él cubra el fondo del recipiente. Se espolvorea con orégano, pimienta negra y, si se desea, pimentón picante.
Se introduce en el horno caliente y se hornea durante unos 20-25 minutos, hasta que los tomates estén blandos y empiecen a abrirse, y el queso esté suave con un ligero dorado en los bordes.
Al sacarlo, se puede aplastar ligeramente el queso y mezclarlo con los tomates para obtener una salsa cremosa.
Se sirve caliente con pan tostado o pan rústico. También puede acompañar carnes o verduras.
Mira también cómo preparar queso al horno con huevos y nata, así como un delicioso queso gratinado con tomates y pimientos.
Preguntas frecuentes
¿Se puede usar otro tipo de queso?
Sí, se puede usar queso fresco, ricotta o incluso queso de cabra.
¿Se pueden usar tomates normales?
Sí, pero los cherry son más dulces y jugosos.
¿Cuánto tiempo dura en la nevera?
Hasta 2 días en un recipiente cerrado.
¿Se puede recalentar?
Sí, en horno o microondas, aunque la textura cambia ligeramente.
¿Se puede hacer sin ajo?
Sí, pero perderá parte de su aroma característico.
¿Es una receta vegetariana?
Sí, es completamente apta para vegetarianos.
¿Se puede añadir otras verduras?
Sí, como calabacín o pimientos.
¿Se puede usar aceite normal?
Sí, pero el aceite de oliva aporta mejor sabor.
¿Se puede servir frío?
Es mejor servirlo caliente o templado.
¿Con qué acompañar este plato?
Con pan tostado, carnes o como tapa.
Este plato se ha convertido en un auténtico fenómeno en redes sociales, pero sus raíces se encuentran en la cocina mediterránea tradicional, especialmente en Grecia.
En España y América Latina, recetas como esta encajan perfectamente con el concepto de tapas y platos para compartir. La combinación de queso fundido, aceite de oliva y tomates asados crea un sabor intenso y equilibrado que recuerda a las recetas caseras de verano.
Es una opción ideal tanto para cenas ligeras como para sorprender a invitados con un plato sencillo pero elegante.