El queso previamente desalado se corta en lonchas y se coloca de forma uniforme en una bandeja previamente engrasada.
Se sazona ligeramente con sal, pimienta negra y ajedrea, distribuyendo bien las especias por toda la superficie.
Se cascan los huevos uno a uno sobre el queso, procurando que las yemas queden enteras y bien formadas.
Se vierte con cuidado la nata para cubrir los ingredientes y se añaden pequeños trozos de mantequilla por encima.
La bandeja se introduce en el horno precalentado a 200°C y se hornea durante unos 20-25 minutos, hasta que las claras estén cuajadas y la superficie tenga un ligero dorado en los bordes.
Se sirve caliente, opcionalmente acompañado de ensalada fresca y pan crujiente.
Sí, especialmente si es queso tipo feta, para evitar exceso de sal.
¿Se puede hacer sin nata?
Sí, pero el resultado será menos cremoso.
¿Se puede preparar con antelación?
Es mejor prepararlo y servirlo recién hecho.
¿Se puede añadir verduras?
Sí, como espinacas o tomates.
¿Cuánto dura en la nevera?
Hasta 2 días bien refrigerado.
¿Se puede recalentar?
Sí, en horno o microondas.
¿Qué tipo de bandeja usar?
Una fuente pequeña o de cerámica.
¿Se puede hacer en porciones individuales?
Sí, en recipientes pequeños.
¿Con qué acompañar este plato?
Con ensalada fresca o pan tostado.
Este tipo de recetas con queso al horno son muy populares en los Balcanes, pero encajan perfectamente en la cocina mediterránea que tanto gusta en España y América Latina.
La combinación de queso salado, huevos y nata crea una textura cremosa y reconfortante, ideal para comidas familiares o cenas rápidas. Es un plato sencillo, pero con mucho carácter, que recuerda a las recetas tradicionales caseras, donde pocos ingredientes bien combinados logran resultados espectaculares.