Preparación
El alga kelp seca se coloca en un cuenco, se cubre con agua fría y se deja hidratar durante 10-15 minutos. Después se enjuaga bien para retirar el exceso de sal o arena y se corta en tiras no muy largas. Si se usa kelp ya hidratada, basta con escurrirla y trocearla.
Los huevos se ponen en un cazo con agua fría. Cuando el agua empiece a hervir, se cuecen durante 9-10 minutos para que la yema quede firme. Luego se pasan a agua fría, se pelan y se reservan cortados por la mitad justo antes de servir.
La cebolla se pica fina, la zanahoria se ralla o se corta en tiras finas y las patatas se pelan y se cortan en dados pequeños. El pollo se seca con papel de cocina y se corta en trozos medianos, de tamaño cómodo para tomar con cuchara.
En una olla se calienta el aceite de oliva a fuego medio. Se añade la cebolla y se sofríe durante 3-4 minutos, hasta que quede transparente. Se incorpora la zanahoria y se cocina 2 minutos más, removiendo para que suelte color y dé un tono dorado al caldo.
Se agrega el pollo, la hoja de laurel y los granos de pimienta. Se vierte el caldo de pollo o el agua caliente, se añade una pizca de sal y se lleva a ebullición. Cuando rompa a hervir, se baja el fuego y se retira la espuma de la superficie. La sopa se cocina suavemente durante 15 minutos, hasta que el pollo empiece a estar tierno.
Se incorporan las patatas y el alga kelp. La sopa de pollo con alga kelp se deja hervir a fuego moderado durante 12-15 minutos más, hasta que las patatas estén tiernas y el caldo tenga sabor marino suave, sin resultar pesado. Si hace falta, se ajusta la sal al final, porque el kelp puede aportar bastante sazón.
Cuando el pollo y las patatas estén hechos, se añade el eneldo picado y la cebolleta cortada fina. Se apaga el fuego y se deja reposar la sopa durante 5 minutos con la olla tapada para que los aromas se integren.
La sopa se sirve caliente en cuencos hondos, con medio huevo cocido en cada ración y un poco de pimienta negra recién molida por encima. Va muy bien acompañada con pan de centeno. Si sobra, se guarda en la nevera en un recipiente cerrado hasta 2 días; conviene conservar el huevo aparte y añadirlo al recalentar.
Si te apetecen más sopas reconfortantes, prueba la clásica sopa de cebolla francesa con pan tostado y la cremosa sopa de pollo al estilo griego para variar el menú.














