Preparación
Se retiran las hojas exteriores de la col blanca si están dañadas y se corta el tronco central más duro. La col se pica en tiras finas con un cuchillo afilado o con mandolina. Para que la ensalada crujiente de col blanca quede agradable y no demasiado rígida, se coloca en un bol amplio con la sal y se masajea suavemente durante 1 minuto. Después se deja reposar 5 minutos mientras se preparan el resto de ingredientes.
Se pelan las zanahorias y se rallan en hebras gruesas. La manzana se lava bien, se descorazona y se corta en láminas finas o bastones pequeños; no hace falta pelarla si la piel está limpia y firme. Se mezcla enseguida con el zumo de limón para que mantenga un color fresco y aporte un punto ácido.
La cebolleta verde se corta en rodajas finas, reservando una pequeña parte para terminar el plato. En un cuenco aparte se prepara el aliño de miel y mostaza: se baten la mostaza, la miel, el vinagre de manzana, el aceite de oliva y la pimienta hasta obtener una salsa ligera y bien emulsionada. Si se desea un aliño más suave, se puede añadir una cucharada de agua fría.
Se incorporan al bol de la col la zanahoria rallada, la manzana y la mayor parte de la cebolleta. Se vierte el aliño por encima y se mezcla con dos cucharas, levantando los ingredientes para que queden bien repartidos sin aplastarlos. La ensalada debe quedar jugosa, brillante y con textura crujiente.
Antes de servir, conviene dejarla reposar 10 minutos en la nevera. Ese pequeño descanso ayuda a que la col absorba el aliño de miel y mostaza sin perder frescura. Se sirve fría o ligeramente fresca, terminada con la cebolleta reservada por encima.
Esta ensalada de col blanca, manzana y zanahoria se conserva en un recipiente cerrado en la nevera hasta 24 horas. Pasado ese tiempo seguirá siendo sabrosa, aunque la manzana y la col estarán algo más tiernas.















