Preparación
El bulgur se pone en un colador fino y se enjuaga bajo agua fría para retirar el exceso de almidón. Después se cuece en agua hirviendo con una pizca de sal durante 10-12 minutos, o según indique el paquete, hasta que quede tierno pero suelto. Se escurre muy bien y se deja templar extendido en una fuente para que no se apelmace.
La remolacha cocida se ralla o se tritura de forma gruesa, sin convertirla en puré. Se mezcla con el bulgur templado, 2 cucharadas de aceite de oliva, 1 cucharada de zumo de limón, sal y pimienta. El cereal debe tomar un color rojo intenso y quedar jugoso, con los granos separados. Si la remolacha suelta mucho líquido, conviene añadirla poco a poco para controlar la textura.
Para preparar el rosbif, la pieza de ternera se seca con papel de cocina y se sazona generosamente con sal y pimienta. Se calienta una sartén apta para horno con 1 cucharada de aceite de oliva y se dora la carne por todos los lados durante 4-5 minutos en total, hasta formar una costra sabrosa. Luego se pasa al horno precalentado a 200 ºC durante 12-15 minutos, según el grosor y el punto deseado. Para un centro rosado, la temperatura interior debe rondar los 55-58 ºC.
La carne se deja reposar 10 minutos antes de cortarla. Este reposo es importante para que los jugos se repartan y el rosbif quede tierno. Después se corta en tiras finas, en sentido contrario a la fibra.
Mientras tanto se prepara un aliño sencillo mezclando el resto del aceite de oliva, el zumo de limón restante, la mostaza, el ajo muy finamente rallado, sal y pimienta. Se bate con un tenedor hasta obtener una vinagreta ligera.
Las nueces se trocean de forma gruesa y se tuestan en una sartén seca durante 2-3 minutos, solo hasta que desprendan aroma. El sésamo también puede tostarse brevemente si se desea un sabor más marcado.
Para montar la ensalada de bulgur con remolacha y rosbif, se reparte primero la base roja de bulgur en los platos. Encima se colocan las tiras de rosbif, la rúcula fresca, las nueces y el perejil picado. Se termina con la vinagreta y las semillas de sésamo.
La ensalada se sirve templada o a temperatura ambiente. Si se prepara con antelación, conviene guardar el bulgur con remolacha y el rosbif por separado en la nevera hasta 24 horas, y añadir la rúcula, las nueces y el aliño justo antes de servir para mantener el contraste de texturas.
Si te gustan las ensaladas frescas, prueba también la refrescante ensalada de tomates verdes con mozzarella y el sabroso empedrat catalán, ensalada de alubias con bacalao, para completar tu mesa con más sabor.















