Preparación
El arroz se lava bajo agua fría hasta que el agua salga casi clara. Este paso ayuda a retirar parte del almidón y deja un arroz mediterráneo más suelto, ligero y agradable al servir. Después se escurre bien durante unos minutos.
En una cazuela amplia se calienta el aceite de oliva a fuego medio. Se añade el diente de ajo muy picado y se cocina durante 30-40 segundos, solo hasta que desprenda aroma, sin dejar que se dore demasiado. Se incorpora el arroz escurrido y se remueve durante 1 minuto para que los granos se impregnen con el aceite.
Se vierte el agua o el caldo caliente, se añade una pizca moderada de sal y se mezcla una sola vez. Cuando rompa a hervir, se baja el fuego al mínimo, se tapa la cazuela y el arroz se cuece durante 12-14 minutos, hasta que haya absorbido el líquido. No conviene remover durante la cocción para que el grano no se rompa ni quede pastoso.
La cazuela se retira del fuego y se deja reposar tapada durante 10 minutos. Luego el arroz se airea con un tenedor, separando los granos con suavidad. Se añade la ralladura fina del limón, 1-2 cucharadas de su zumo, pimienta negra y los copos de chile.
El queso feta se desmenuza con las manos o con un tenedor y se incorpora al arroz cuando ya no está hirviendo, para que quede cremoso en algunas partes pero mantenga pequeños trozos blancos. Se agrega el perejil fresco picado y se mezcla con movimientos suaves.
El arroz mediterráneo con feta y limón se sirve templado, con aceitunas verdes y negras al lado o repartidas por encima. Si se desea un sabor más fresco, se añade un poco más de zumo de limón justo antes de llevarlo a la mesa.
Para conservarlo, se guarda en un recipiente hermético en el frigorífico hasta 2 días. Al recalentarlo, se puede añadir una cucharada de agua o un hilo de aceite de oliva para recuperar la jugosidad.
Si te gustan los platos mediterráneos, prueba también el aromático cuscús mediterráneo y los tiernos calamares al estilo mediterráneo para completar tu menú con sabores frescos.















