Preparación
Para preparar una buena tabla de embutidos con jamón serrano, queso y aceitunas, conviene sacar el queso y los embutidos del frigorífico unos 20 minutos antes de servir. Así recuperan aroma, textura y sabor, algo especialmente importante en el jamón serrano y el chorizo curado.
El chorizo se corta en rodajas de grosor medio, ni demasiado finas ni muy gruesas, para que se pueda tomar fácilmente con la mano. El salchichón se presenta también en rodajas, ligeramente separadas entre sí. Si el jamón serrano viene en lonchas largas, se puede doblar suavemente cada loncha o formar pequeños pliegues para que la tabla tenga volumen y resulte cómoda de compartir.
El queso curado se corta en cuñas pequeñas o en trozos irregulares de bocado. Es mejor no hacerlo en láminas demasiado finas, porque un queso tipo manchego o curado se disfruta más cuando conserva cuerpo. Las aceitunas verdes se escurren bien para que no humedezcan los crackers ni el jamón.
En una tabla redonda o de madera se colocan primero los embutidos, alternando jamón serrano, chorizo y salchichón. Después se reparten los trozos de queso entre los huecos, buscando que cada zona tenga un poco de todo. Las aceitunas se añaden al final, distribuidas por encima y entre los embutidos, para aportar color y un punto salado muy agradable.
Los crackers salados se colocan en un lateral de la tabla o en pequeños grupos, justo antes de servir, para que se mantengan crujientes. Si se acompaña con vino tinto, debe servirse fresco pero no frío en exceso, alrededor de 14-16 °C, porque combina muy bien con el jamón serrano, el chorizo curado y el queso.
Esta tabla no necesita cocción y debe montarse poco antes de llevarla a la mesa. Si se prepara con antelación, los embutidos y el queso pueden dejarse cortados y tapados en el frigorífico, pero los crackers deben añadirse siempre al final. Las sobras se conservan en un recipiente hermético durante 1 día, separando las aceitunas y las galletas saladas para mantener mejor las texturas.















