Modo de preparación
Para la primera crema de relleno, calentar la leche con el azúcar y la vainilla a fuego moderado. Batir la yema y la maicena con el almíbar de cereza y verter esta mezcla en un chorro fino sobre la leche caliente. Remover a fuego lento hasta que espese y finalmente agregar la mantequilla (la cantidad de azúcar puede variar dependiendo de qué tan dulce sea el sirope de cereza que uses, si queda muy dulce reduce la cantidad de azúcar)
Mezclar los 100 ml de leche con el alcohol y los 50 ml de sirope de fresa y remojar las galletas en este líquido y disponerlas en un molde desmontable (23-24 cm de diámetro) en una sola capa para que queden sin huecos.
Verter la crema y en cuanto endurezca disponer otra capa de galletas.
Preparar la segunda crema de relleno procediendo de forma similar: calentar la leche con el azúcar y en cuanto se derrita verter en un chorrito fino la maicena bien batida (sin grumos) con el sirope de fresa y la yema. Remover a fuego lento hasta que espese, agregar la mantequilla y cuando se derrita retirar del fuego.
Hidratar la gelatina en agua fría según las indicaciones del fabricante y disolverla en la crema de fresa. La usamos porque esta crema es más cantidad y en el caso de que la vertemos en una sola capa, tenemos que estar seguros de que cuaja bien.
Echar toda la crema sobre la segunda capa de galletas (o la mitad de ella), disponiendo otra capa de galletas y terminando con la mitad restante de la crema.
Dejar que la tarta de galletas repose durante unas horas o toda la noche, luego refrigérela después de que se enfríe.
Desmoldar pasando primero por los bordes con un cuchillo humedecido.
Para decoración, usa tu imaginación. Tostar las nueces en una sartén seca, cortar con un cuchillo y pegar los bordes y parte de la superficie de la tarta. Decorar con chocolate negro rallado y pequeños trozos de fresas secas.
¡Disfrutar!