Preparación
El pan se corta en trozos medianos y se coloca en una bandeja previamente engrasada. Si el pan está un poco seco, es incluso mejor, ya que absorberá mejor la mezcla líquida y dará como resultado un postre más jugoso.
Las pasas se dejan en remojo en agua tibia durante unos 10 minutos, luego se escurren y se distribuyen sobre el pan.
En un bol se baten los huevos junto con el azúcar hasta obtener una mezcla suave. Se añade la leche, la vainilla y la mantequilla previamente derretida, mezclando bien hasta integrar todos los ingredientes.
La mezcla líquida se vierte uniformemente sobre el pan, presionando ligeramente para que se empape bien. Se deja reposar durante 10-15 minutos para que el pan absorba todos los líquidos y se consiga una textura tierna.
El postre se hornea en un horno precalentado a 180°C durante unos 35-40 minutos, hasta que esté dorado y firme.
Una vez fuera del horno, se vierte la leche condensada por encima y se deja que se absorba ligeramente, aportando un toque extra de dulzura y cremosidad.
El postre de pan duro se sirve caliente o frío, acompañado opcionalmente con leche o una bola de helado. Se conserva en el frigorífico hasta 3 días.
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