Preparación
El morro de cerdo se limpia cuidadosamente bajo agua fría, eliminando cualquier impureza visible. Se coloca en una olla grande con agua suficiente para cubrirlo completamente y se lleva a ebullición. Una vez que empieza a hervir, se reduce el fuego y se deja cocer durante aproximadamente 1 hora y media hasta que esté bien tierno.
Cuando el morro está cocido, se retira del agua y se deja enfriar ligeramente para poder manipularlo. Luego se corta en trozos medianos. En una sartén amplia, se añade un poco de aceite de oliva y se saltean los trozos de morro a fuego medio-alto hasta que se doren y queden ligeramente crujientes por fuera.
Mientras tanto, las patatas se pelan, se cortan en rodajas gruesas y se cuecen en agua con sal hasta que estén tiernas pero firmes. Se escurren y se colocan como base en una fuente o plato.
En la misma sartén, se calienta el resto del aceite de oliva y se añaden los ajos laminados hasta que estén dorados. Se incorpora el pimentón dulce y picante, removiendo rápidamente para que no se queme. Esta mezcla se vierte sobre el morro ya dorado y las patatas.
Se ajusta de sal y pimienta, se espolvorea perejil fresco picado y se sirve inmediatamente para disfrutar de todo su sabor.
Se sirve caliente, acompañado de pan rústico o una ensalada fresca. Puede conservarse en refrigeración hasta 2 días y recalentarse en sartén para recuperar su textura crujiente.
Si te encantan los platos tradicionales, prueba también el pulpo a la gallega, el lacón con patatas o unas costillas al horno con especias para seguir disfrutando de sabores intensos y caseros.















